A medida que la sostenibilidad y la eficiencia se han convertido en prioridades más altas para la industria de la construcción, un material que existe desde la década de 1950 ha ido ganando popularidad.
La geofoam de poliestireno expandido (EPS) es una forma de plástico térmico liviano producido en láminas o bloques grandes. Desde que llegó al mercado por primera vez hace más de 60 años, se ha utilizado principalmente para rellenar huecos en el suelo creados durante proyectos de construcción como carreteras, terraplenes de puentes y estacionamientos.
El suelo puede ser impredecible e inconsistente, y su composición varía mucho de un lugar a otro. Geofoam actúa como un material de base liviano, manteniendo una resistencia similar a la del suelo y siendo solo un 1-2% más denso.
Las sorpresas son definitivamente lo último que quieren los ingenieros al estabilizar una pendiente pronunciada o al elegir un material para la retención estructural. Dado que está hecho por el hombre, la geofoam es muy consistente de un lote a otro. También es altamente aislante y nunca se descompondrá ni se filtrará al suelo. De hecho, incluso se puede desenterrar y utilizar de nuevo.
Estas son solo algunas de las ventajas del material, que ayudan a explicar su uso cada vez mayor en proyectos de construcción.


